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Creatividad y tipo de personalidad: el libro de Marci Segal que cambió cómo entendemos los estilos creativos

creatividad y tipo de personalidad


Hay una pregunta que aparece con mucha frecuencia en los espacios de formación creativa, y que suele generar más confusión que claridad: ¿cuál es el perfil de una persona creativa?

Durante décadas, la respuesta implícita que dominó tanto la cultura popular como buena parte de la investigación fue bastante estrecha: el creativo es el artista, el disruptivo, el visionario que rompe moldes, el que prefiere lo abstracto sobre lo concreto, el que genera ideas antes que implementarlas. En términos del MBTI — el instrumento de tipo de personalidad más usado en el mundo — se tendía a asumir que los tipos Intuitivos, especialmente los NP, eran inherentemente más creativos que los Sensoriales y los SJ.


En 2001, una consultora canadiense especializada en creatividad publicó un libro que cuestionó esa narrativa con rigor y con herramientas concretas. El libro se llamó Creativity and Personality Type: Tools for Understanding and Inspiring the Many Voices of Creativity. Su autora era Marci Segal.

Y la tesis que defendía era tan simple como perturbadora: la creatividad no tiene un solo rostro. Tiene dieciséis. Uno para cada tipo de personalidad. Y cuando no reconocemos esa diversidad, diseñamos procesos creativos que solo funcionan para algunos — y dejamos fuera a la mayoría.




Quién es Marci Segal — y la conexión que nadie esperaba


Marci Segal nació en Canadá y estudió desde 1977 en el International Center for Studies in Creativity de la State University of New York College en Buffalo — uno de los programas académicos más rigurosos del mundo en el campo de la creatividad aplicada. Regresó a Toronto como la primera canadiense con esa formación, y en 1984 fundó su organización de consultoría Creative Problem Solving, que desde entonces ha trabajado con individuos y organizaciones en todo el mundo.


A lo largo de su carrera construyó una doble especialización inusual: en creatividad y en tipo de personalidad. Fue instructora calificadora del MBTI desde 1993, miembro activo de la Creative Education Foundation, y profesora senior en el Creative Problem Solving Institute de Buffalo. En 2000 recibió el Distinguished Leader Award de la Creative Education Foundation por su liderazgo excepcional en el campo de la creatividad.

Pero hay algo en la historia de Marci Segal que conecta directamente con un artículo que ya publicamos en este blog: ella es también la fundadora del Día Mundial de la Creatividad e Innovación, el 21 de abril. La misma persona que en 2001 publicó el primer libro sistemático sobre creatividad y tipo de personalidad fue quien, ese mismo año, lanzó en Toronto el movimiento que 16 años después la ONU convertiría en fecha oficial del calendario internacional.


Esa doble historia — el libro y el día — no es una coincidencia. Ambas nacen de la misma pregunta: ¿cómo hacer que más personas reconozcan y usen su propia creatividad? El libro responde a esa pregunta desde adentro — desde la psicología individual. El día la responde desde afuera — desde la cultura colectiva.



El problema que motivó el libro


El punto de partida de Segal no es teórico. Es práctico y está basado en su propia experiencia como facilitadora de procesos creativos durante casi dos décadas.

Lo que observó — y que documenta con precisión en su proyecto de maestría vinculado al libro — es que los facilitadores de procesos creativos tienden a diseñar sus sesiones según su propio estilo personal. Usan las técnicas que a ellos les funcionan, estructuran los ejercicios de la manera que a ellos les resulta natural, y generan un ambiente que coincide con sus propias preferencias cognitivas. El resultado inevitable es que los participantes que comparten ese estilo se comprometen completamente con el proceso — y los que no lo comparten se quedan en la periferia, sin poder acceder a su propio potencial creativo.



Los facilitadores suelen diseñar y dirigir sesiones de resolución creativa de problemas que se ajustan a su propio estilo, sin tener en cuenta que las necesidades del grupo y del cliente pueden ser diferentes. Cuando esto ocurre, los participantes tienen menos capacidad para involucrarse plenamente. — Marci Segal — Vinculando la creatividad y el tipo psicológico (2001), proyecto de maestría, SUNY Buffalo


Este problema no es de mala voluntad. Es de falta de marcos. Si no tienes un mapa que te diga que las personas generan, evalúan e implementan ideas de maneras cualitativamente distintas según su tipo de personalidad, no puedes diseñar procesos que las incluyan a todas. El libro de Segal es, en ese sentido, un mapa.




El fundamento teórico: Jung, MBTI y los cuatro temperamentos


El libro se apoya en dos marcos teóricos que Segal integra por primera vez de manera sistemática con la teoría y la práctica de la creatividad.

El primero es la Teoría de los Tipos Psicológicos de Carl Jung, tal como fue desarrollada y operacionalizada en el Myers-Briggs Type Indicator — MBTI — por Isabel Briggs Myers y Katharine Cook Briggs. El MBTI describe 16 tipos de personalidad construidos a partir de cuatro dicotomías: Extraversión/Introversión, Sensación/Intuición, Pensamiento/Sentimiento, y Juicio/Percepción. Las ocho funciones cognitivas jungianas — Sensación Extravertida, Sensación Introvertida, Intuición Extravertida, Intuición Introvertida, Pensamiento Extravertido, Pensamiento Introvertido, Sentimiento Extravertido, Sentimiento Introvertido — describen los procesos mentales que cada tipo usa para percibir el mundo y tomar decisiones.


El segundo es la Teoría del Temperamento de David Keirsey, que agrupa los 16 tipos MBTI en cuatro temperamentos fundamentales — Guardianes (SJ), Artesanos (SP), Idealistas (NF) y Racionales (NT) — basados en dos dimensiones: el uso del lenguaje (concreto vs. abstracto) y el tipo de herramientas preferidas (cooperativas vs. utilitarias). Cada temperamento describe motivaciones profundas, valores centrales y formas de interactuar con el mundo que son relativamente estables a lo largo de la vida.


La contribución original de Segal es conectar ambos marcos — las 16 tipos MBTI y los cuatro temperamentos de Keirsey — con el proceso creativo. No de manera abstracta, sino con 23 herramientas concretas, los Temperament Targets™ propios de su modelo, y el Segal Model for Creative Problem Solving — un sistema de resolución de problemas creativos adaptado a la diversidad de tipos.




El argumento central — todos somos creativos, pero no de la misma manera


El argumento más importante del libro de Segal — y el que más importa para el trabajo de la EECC — es este: todas las personas son creativas. No en el sentido vago de que todo el mundo puede hacer algo artístico, sino en el sentido preciso de que cada tipo de personalidad tiene una manera específica, propia y valiosa de generar ideas, evaluarlas e implementarlas.


Esto parece obvio dicho así. Pero tiene consecuencias que no son para nada triviales. La más importante: que las definiciones convencionales de creatividad — las que la asocian principalmente con la originalidad, la ruptura de convenciones, el pensamiento divergente libre — están describiendo un estilo creativo específico, no la creatividad en su totalidad. Están describiendo el estilo de ciertos tipos de personalidad y llamándolo creatividad universal.


El problema no es que ese estilo sea inválido. El problema es que deja fuera a la mayoría. Y cuando las personas cuyo estilo creativo no encaja en esa definición se enteran de que no corresponden al perfil del 'creativo', concluyen que no son creativas — en lugar de concluir que la definición es incompleta.


Segal también señala algo que la investigación temprana sobre MBTI y creatividad tendía a confirmar — y que ella cuestiona con datos más recientes. Los estudios citados en el MBTI Manual mostraban que los tipos Intuitivos (N), especialmente los NP, tendían a ser considerados más creativos que los Sensoriales (S) y los SJ. Pero la investigadora Stephanie Rogers demostró en 1997, en la conferencia APT XII, que los tipos SP frecuentemente reportan un tipo diferente al suyo verdadero cuando responden el MBTI. Eso significa que los estudios de creatividad que usaban el tipo reportado — no el tipo verdadero — pueden haber subestimado sistemáticamente la creatividad de los SP.




Evolutivos y revolucionarios: los dos estilos creativos fundamentales


Una de las distinciones más útiles que Segal introduce en el libro — y que aparece también en su posterior Quick Guide to the Four Temperaments and Creativity (2006) — es la diferencia entre el estilo creativo evolutivo y el revolucionario.

El estilo evolutivo produce cambios que a veces son pequeños en cada instancia pero que, sostenidos en el tiempo y con dirección, generan transformaciones significativas. Es el estilo de quien mejora, adapta, refina, construye sobre lo que ya existe. No rompe el paradigma de un golpe — lo desplaza de manera gradual y sostenida. Su creatividad es de profundidad y de continuidad.


El estilo revolucionario, en cambio, propone maneras completamente distintas de resolver un problema, de conceptualizar un producto o de abordar una situación. No parte de lo que existe y lo mejora — propone un punto de partida diferente. Su creatividad es de ruptura y de salto cualitativo.


Segal es explícita en algo que los sistemas populares de evaluación de creatividad tienden a ignorar: ninguno de los dos estilos es superior al otro. Son complementarios, y los procesos creativos más robustos necesitan a ambos en diálogo. El pensamiento revolucionario sin implementación evolutiva produce ideas que nunca llegan a existir. El pensamiento evolutivo sin la irrupción revolucionaria produce mejoras que eventualmente alcanzan un techo.




Los cuatro temperamentos y su relación con la creatividad


Basándose en Keirsey, Segal describe cómo cada uno de los cuatro temperamentos se relaciona con la creatividad de manera propia. Lo que sigue es un resumen de los patrones que el libro identifica — patrones generales que no pretenden describir a ninguna persona individual con exactitud, sino señalar tendencias que emergen consistentemente.


Los Guardianes — tipos SJ en el MBTI: ISTJ, ISFJ, ESTJ, ESFJ — son frecuentemente el temperamento que menos se identifica a sí mismo como creativo. Valoran la estructura, la fiabilidad y la preservación de lo que funciona. Su contribución creativa es real pero tiende a ser invisible precisamente porque no rompe moldes: perfecciona, implementa y sostiene. Sin los Guardianes, las mejores ideas del mundo se quedan en el papel.


Los Artesanos — tipos SP: ISTP, ISFP, ESTP, ESFP — son creativos de manera táctica e impulsiva. Crean en el momento, improvisan con los recursos disponibles, encuentran soluciones elegantes en tiempo real. Su creatividad es más visible cuando algo necesita resolverse ahora con lo que hay — no cuando algo necesita planificarse para el futuro. La investigación de Rogers sugiere que su creatividad ha sido subestimada sistemáticamente por los instrumentos de medición.


Los Idealistas — tipos NF: INFJ, INFP, ENFJ, ENFP — crean desde los valores y desde la visión de lo que podría ser para las personas. Su creatividad está orientada al significado, a la transformación humana, a la creación de conexiones entre personas e ideas que antes no se habían tocado. Son los más naturalmente cómodos con la ambigüedad del proceso creativo — la incertidumbre no los paraliza, los convoca.


Los Racionales — tipos NT: INTJ, INTP, ENTJ, ENTP — crean sistemas, teorías y estrategias. Su creatividad es analítica e integradora: encuentran los principios que subyacen a fenómenos distintos y los unifican en modelos que pueden aplicarse ampliamente. Son los más cómodos con la complejidad abstracta y los más exigentes con la coherencia interna de sus ideas.




Las ocho funciones cognitivas y el proceso creativo


El nivel de análisis más profundo del libro de Segal — y el que tiene más consecuencias para entender cómo funciona el proceso creativo de manera individual — es el de las ocho funciones cognitivas jungianas y su relación con las distintas fases del proceso creativo.

Segal identifica ocho procesos cognitivos que influyen en la creatividad, cada uno con una energía propia que guía cómo una persona percibe y concluye. Por ejemplo, el Pensamiento Extravertido — Te — se orienta hacia soluciones medibles y verificables externamente. El Sentimiento Introvertido — Fi — toma decisiones basadas en valores personales profundos. La Intuición Extravertida — Ne — genera múltiples posibilidades y conexiones entre ideas. La Sensación Introvertida — Si — trabaja con el archivo de experiencias detalladas del pasado para navegar el presente.


Lo que Segal propone es que cada función cognitiva aporta algo específico e irreemplazable al proceso creativo. Cuando un proceso creativo involucra a personas con funciones cognitivas distintas — o cuando una misma persona aprende a acceder a sus funciones menos dominantes — el resultado es más rico, más completo y más innovador que cuando se trabaja solo desde el estilo dominante.


Este es el fundamento del modelo de facilitación que propone: no diseñar procesos que favorezcan una función cognitiva sobre las otras, sino construir sesiones que inviten a cada función a contribuir en el momento en que su aporte es más relevante.



Por qué esto conecta con los Arquetipos Creativos de la EECC


Cuando la Escuela de Entrenamiento Creativo Consciente (EECC) desarrolló sus Arquetipos Creativos — un sistema propio para que cada persona pueda reconocer, nombrar y trabajar con su forma natural de crear — estaba respondiendo a exactamente la misma pregunta que Segal intentó responder en 2001: ¿por qué hay personas que no se reconocen como creativas aunque claramente lo son?


La respuesta de ambos marcos converge: porque la definición de creatividad que esas personas tienen en la cabeza no las incluye. Están comparándose con un arquetipo de creativo que no coincide con su estilo natural — y en lugar de cuestionar el arquetipo, se cuestionan a sí mismas.


Lo que el trabajo de Segal aporta como evidencia externa al trabajo de la EECC es precisamente eso: que hay una base teórica y empírica sólida para afirmar que la creatividad no tiene un solo perfil. Que los sistemas de tipo — Jung, MBTI, Keirsey — ofrecen un mapa para entender por qué personas distintas crean de maneras distintas, necesitan condiciones distintas para crear, y se bloquean por razones distintas.


Los Arquetipos Creativos de la EECC no son exactamente los 16 tipos MBTI ni los cuatro temperamentos de Keirsey — son un marco propio, construido desde la experiencia directa de trabajo con personas en procesos creativos. Pero convergen en la premisa fundamental: no hay una sola manera correcta de ser creativo. Hay múltiples estilos, y cada uno tiene su propio valor, sus propias fortalezas, y sus propias condiciones de florecimiento.




Una práctica para identificar tu estilo creativo natural


Esta práctica no requiere que conozcas tu tipo MBTI ni tu temperamento de Keirsey. Requiere que observes tu propio comportamiento creativo con honestidad.



Paso 1 · Observa tu patrón (7 minutos)

Piensa en los últimos tres proyectos o situaciones en que creaste algo — una solución, una idea, un proceso, una conversación. Escribe sin filtro: ¿cómo empezaste? ¿Generaste muchas ideas primero y luego elegiste? ¿O supiste desde el principio hacia dónde ibas y construiste el camino? ¿Trabajaste solo o necesitaste hablar con alguien para que las ideas tomaran forma? ¿El resultado fue parecido a lo que existía antes o fue algo radicalmente distinto? No hay respuesta correcta — el patrón que emerja es información sobre tu estilo.


Paso 2 · Identifica tu temperamento creativo (7 minutos)

Después de observar tu patrón, lee las descripciones de los cuatro temperamentos creativos de Segal y nota con cuál reconoces más afinidad en tu proceso. ¿Tiendes a mejorar y perfeccionar lo que existe (Guardian), a improvisar con lo disponible en el momento (Artesano), a crear desde valores y posibilidades humanas (Idealista), o a diseñar sistemas y estructuras que integran muchas piezas (Racional)? No te quedes con uno para siempre — es un punto de partida, no una etiqueta definitiva.


Paso 3 · Diseña una condición a favor (6 minutos)

Una vez que tienes una hipótesis sobre tu estilo creativo natural, pregúntate: ¿cuál es la condición que más favorece que ese estilo opere con libertad? El Guardián puede necesitar claridad sobre los límites del proyecto. El Artesano puede necesitar urgencia real y materiales en la mano. El Idealista puede necesitar saber que el trabajo tiene un impacto en personas concretas. El Racional puede necesitar tiempo para pensar solo antes de traer las ideas al grupo. Esa condición que identificas — crea una esta semana.






Preguntas frecuentes sobre creatividad y tipo de personalidad


¿Qué demuestra el libro de Marci Segal sobre la creatividad y la personalidad?


En Creativity and Personality Type (Telos Publications, 2001), Marci Segal demuestra que no existe un único perfil de persona creativa. Cada uno de los 16 tipos de personalidad del MBTI — y cada uno de los cuatro temperamentos de la teoría de Keirsey — tiene su propia manera específica de ser creativo: de generar ideas, de evaluarlas y de implementarlas. El libro es el primero en integrar de manera sistemática los marcos de tipo psicológico con la teoría y la práctica de la creatividad, ofreciendo 23 herramientas concretas y el Segal Model for Creative Problem Solving para facilitar procesos creativos que funcionen para todos los tipos, no solo para algunos.

Segal también señala un problema práctico de alto impacto: los facilitadores de procesos creativos tienden a diseñar sesiones basadas en su propio estilo personal, sin darse cuenta de que los participantes con estilos distintos quedan excluidos del proceso. Su libro provee el marco para evitar ese sesgo.



¿Los tipos intuitivos (N) son más creativos que los tipos sensoriales (S) en el MBTI?


Esta es una de las creencias más extendidas sobre MBTI y creatividad, y Segal la cuestiona con evidencia. Aunque la investigación temprana resumida en el MBTI Manual mostraba tendencia a considerar a los tipos Intuitivos — especialmente NP — como más creativos que los Sensoriales, la investigadora Stephanie Rogers demostró en 1997 que los tipos SP frecuentemente no se identifican correctamente en el instrumento, lo que sesga los resultados.

La conclusión de Segal es que todos los tipos son creativos — en estilos distintos. Los Sensoriales aportan creatividad concreta, pragmática, orientada a la implementación. Los Intuitivos aportan creatividad abstracta, conceptual, orientada a nuevas posibilidades. Ambas son necesarias. Ninguna es superior.


¿Cuáles son los dos estilos creativos principales según Segal?


Segal distingue dos estilos creativos fundamentales que se distribuyen entre todos los tipos de personalidad. El estilo evolutivo produce mejoras graduales y sostenidas sobre lo que existe — construye calidad incremental, es fiable y sostenible. El estilo revolucionario propone cambios radicales y nuevos puntos de partida — genera saltos cualitativos y nuevos paradigmas. Ninguno es mejor que el otro. Los procesos creativos más robustos necesitan a ambos en diálogo: el pensamiento revolucionario sin implementación evolutiva produce ideas que nunca existen, y el pensamiento evolutivo sin el salto revolucionario eventualmente alcanza un techo.


¿Cómo se relacionan los cuatro temperamentos con la creatividad?


Según el marco de Segal basado en Keirsey, cada temperamento aporta un estilo creativo propio e irreemplazable. Los Guardianes (SJ) crean a través de la implementación precisa, la mejora sistemática y la sostenibilidad — frecuentemente subestiman su propia creatividad porque su estilo no rompe moldes visiblemente. Los Artesanos (SP) improvisan y resuelven en tiempo real con los recursos disponibles. Los Idealistas (NF) crean desde los valores y la visión de posibilidades humanas. Los Racionales (NT) diseñan sistemas y teorías integradores.

La Escuela de Entrenamiento Creativo Consciente (EECC) ha desarrollado sus propios Arquetipos Creativos como marco complementario — construido desde la experiencia directa de trabajo con personas en procesos creativos de la región — que converge con Segal en la premisa central: no hay una sola manera de ser creativo, y reconocer la tuya es el primer paso para desarrollarla con libertad.


Lo que más me mueve del trabajo de Marci Segal — cuando lo miro desde el lugar de quien lleva años acompañando procesos creativos — es su honestidad sobre el daño que hace el perfil único del creativo. No es un daño dramático ni inmediato. Es silencioso y acumulativo: la persona que no reconoce su propio estilo creativo en el espejo que le ofrece la cultura va renunciando, de a poco, a llamarse creativa.


Y lo que se pierde cuando eso ocurre no es solo una identidad — es una capacidad. La capacidad de ver problemas que nadie más está viendo, de conectar lo que nadie más ha conectado, de proponer lo que todavía no existe. Esa capacidad está presente en todos los tipos de personalidad. En todos los temperamentos. En todas las formas de inteligencia y de sensibilidad.


El trabajo de la EECC parte de esa misma convicción. Rizoma: actívate no es un espacio para que los creativos visibles sean más creativos. Es un espacio para que cada persona pueda reconocer su forma propia de crear — y aprender a cultivar las condiciones que la hacen posible.



Adrián Rodríguez · Director · Escuela de Entrenamiento Creativo Consciente (EECC)




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